Un viaje a través de 20 años de dictadura

Un viaje a través de 20 años de dictadura

Fuente: Eine Reise durch 20 Jahre in der Diktatur – Schwarzwälder Bote

ES|🇪🇸

La artista Ceci Pantin y su esposo Luis Albers dejaron Venezuela hace 17 meses.

Autora: Katja Fuchs
Fotos: Fuchs
Foto: Schwarzwälder Bote.

Las obras de la artista Ceci Pantin en el vestíbulo de la «Volkshochschule» abordan los agravios devastadores que vive actualmente Venezuela.

Una clase del undécimo grado de un liceo, visitó la exposición.

•Calw
Caricaturas de políticos con cuernos de diablo o narices largas, como Pinocho.
Retratos de jóvenes que fueron fusilados sólo porque manifestaron pacíficamente contra la opresión y la pobreza.
Una serie de imágenes que cuentan la trágica historia de Venezuela en sencillos gráficos subtitulados.
No quedan paredes libres en el vestíbulo de la escuela para adultos (Volkshochschule).
Los años en los gráficos aumentan de izquierda a derecha, al igual que la intensidad de sus colores. Aquí y allá hay algunas imágenes con fondos verdes que muestran intervenciones de otros países que quieren ayudar a Venezuela.
Las imágenes que hablan del 2012 o 2013 siguen siendo delicadamente amarillas. Con el paso de los años se vuelven anaranjadas, hasta el rojo intenso, donde llegan al presente.

Estas fotos muestran a figuritas de personas corriendo con maletas, entre ellas la inscripción: «Dos millones de venezolanos han abandonado el país».
En el siguiente, dos figuras se arrodillan frente a una alambrada de púas: «Cierre de fronteras»; dice el subtítulo.
En otro no hay figuras de hombrecitos, pero sí lápidas.
Hay imágenes de control y vigilancia, de represión y desprecio de los derechos humanos, del fin de la economía, del libre mercado, de elecciones manipuladas y de muchas protestas. No hay duda de que el país se encuentra en medio de una crisis que actualmente se encuentra en su punto álgido.

«Esa era nuestra realidad», dice la artista Ceci Pantin.
Señala un gráfico que muestra una familia de cinco figuras, con una barra de pan.
Esos somos nosotros, sólo que no quise ser tan obvia y dibujar a los cuatro niños.
El salario mensual de un profesor universitario es de cinco dólares»
La artista llegó con su familia a Alemania hace 17 meses, donde su marido ya tenía parientes.
Les tomó un tiempo acostumbrarse a no tener que preocuparse por la vida y el futuro.
Han estado aprendiendo alemán durante once meses y siguen progresando mucho.
«Conocí a Sara Guillén aquí en Alemania», dice Pantin. Es profesora de español en la Hermann-Gundert-Schule.
«Estábamos hablando de Venezuela. Luego me preguntó si quería hacer algo artístico sobre mi país».

Ahora que la exposición está terminada, Guillén aprovecha la oportunidad para introducir sus clases escolares a la historia de Venezuela.
En este día, la 11ª clase del Gimnasio de Ciencias Sociales está de visita.
Nueve horas de espera para un paquete de azúcar.
Los estudiantes parecen interesados en estudiar las diferentes imágenes.
Hacen preguntas, algunas, parte en español y en parte en alemán.
Preguntan sobre los políticos de las caricaturas, de los que Pantin dice que se llaman a sí mismos socialistas pero que son nacionalistas.
Otros alumnos preguntan por los jóvenes a los que dispararon.
Pantin ha enmarcado 42 de ellos en coloridos retratos.
Sin embargo, hubo 150 muertes sólo este año.
Llega otra pregunta sobre otro dibujo. Hay brazos escritos con números como 421 o 340 en ellos. Teníamos que hacer cola para comprar harina o azúcar. A veces hay que esperar ocho o nueve horas.

Todo está en silencio en la habitación cuando Pantin habla con su acento español.
Las condiciones que su familia ha experimentado de primeramano son difíciles de imaginar para los alumnos de undécimo grado.
«Tardé ocho meses en terminar la exposición», explica Pantin. «Y fue muy difícil lidiar con ello de nuevo. Pero era importante, pues el mundo necesita saber más sobre mi país y todo lo que sucede allí», dice: «Hubo momentos en que comíamos un trozo de pan de diez centímetros por la mañana y por la noche».
La gente muere en Venezuela por enfermedades inofensivas, porque no hay medicamentos.
Ha sido así por mucho tiempo. «Mi hija mayor tiene 19 años y nació en dictadura».
«En las noticias se habla de problemas de otros países», dice Guillén. «Pero cuando conoces a alguien de allí, te toca mucho más».

La historia se repite en todo el mundo, dice la artista. Y espera que la gente pueda aprender del caso de Venezuela y entender que los extremos nunca son buenos.
Ella describe su país como hermoso y culturalmente diverso. Sin embargo, todo esto se vio eclipsado por los problemas.
Qué vendrá para Venezuela, eso sólo está escrito en las estrellas.
En el último marco, del último grupo de imagenes, falta el gráfico. En vez de eso, sólo una frase llena la hoja en blanco: «Desafortunadamente, esta historia no ha llegado a su fin. . . «

Puede comunicarse con la autora Katja Fuchs con el correo katja.fuchs@schwarzwaelder-bote.de


DE|🇩🇪

Künstlerin Ceci Pantin und ihr Mann Luis Albers verließen Venezuela vor 17 Monaten

Fotos: Fuchs

Foto: Schwarzwälder Bote

Die aktuellen Werke von Künstlerin Ceci Pantin in der Lobby der Volkshochschule beschäftigen sich mit den verheerenden Missständen in Venezuela.

Eine elfte Klasse besuchte die Ausstellung.

•Calw

Karikaturen von Politikern mit Teufels-Hörnern oder langen Nasen, wie bei Pinocchio.
Porträts von Jugendlichen, die erschossen wurden, nur weil sie friedlich gegen Unterdrückung und Armut demonstriert haben. Eine Bilderreihe, die in einfachen, untertitelten Grafiken die tragische Geschichte Venezuelas erzählt. Es gibt keine freie Wand mehr in der Lobby der Volkshochschule. Die Jahreszahlen auf den Grafiken nehmen von links nach rechts zu, ebenso die Intensität ihrer Farben. Hier und da sind ein paar grüne Bilder, sie zeigen Interventionen anderer Länder, die Venezuela helfen wollten. Die Darstellungen, die von 2012 oder 2013 erzählen, sind noch zart gelb gefärbt. Mit steigenden Jahreszahlen werden sie orange, bis hin zu grellem Rot, wo sie in der Gegenwart ankommen. Auf diesen Bildern sieht man rennende Strichmännchen mit Koffern, darunter die Aufschrift «Zwei Millionen Venezolaner haben das Land verlassen». Auf dem nächsten knien Strichmännchen vor einem Stacheldraht-Zaun. «Schließung der Grenzen», sagt der Untertitel. Auf einem anderen sind keine Strichmännchen zu sehen, dafür aber Grabsteine. Es gibt Bilder zu Kontrolle und Überwachung, zu Repression und der Missachtung von Menschenrechten, zum Ende der freien Marktwirtschaft, zu manipulierten Wahlen und vielen Protesten. Keine Frage, das Land steckt in einer Krise, die sich gerade auf ihrem Höhepunkt befindet.

«Das war unsere Wirklichkeit», sagt die Künstlerin, Ceci Pantin. Sie zeigt auf eine Grafik, auf der eine fünfköpfige Strichmännchen-Familie mit einem Brot zu sehen ist. «Das sind wir.» Unter dem Bild steht: «Das monatliche Gehalt eines Hochschul-Professors beträgt fünf Dollar.»

Die Künstlerin kam vor 17 Monaten mit ihrer Familie nach Deutschland, wo ihr Mann bereits Verwandte hatte. Es habe eine Weile gedauert, bis sie sich daran gewöhnt haben, keine Angst mehr um Leben und Zukunft haben zu müssen. Seit elf Monaten lernen sie Deutsch und machen dabei gute Fortschritte.

«Ich habe Sara Guillen hier in Deutschland kennen gelernt», sagt Pantin. «Sie ist Spanisch-Lehrerin an der Hermann-Gundert-Schule und unterrichtet auch hier an der Volkshochschule. Wir haben über Venezuela geredet. Dann hat sie mich gefragt, ob ich etwas Künstlerisches über mein Land machen will.»

Jetzt, wo die Ausstellung fertig ist, nutze Guillen die Möglichkeit, ihren Schulklassen die Landesgeschichte von Venezuela näher zu bringen. An diesem Tag ist die 11. Klasse des Sozialwissenschaftlichen Gymnasiums zu Besuch.

Neun Stunden Wartezeit für ein Päckchen Zucker

Die Schüler wirken interessiert, als sie die vielen, verschiedenen Bilder studieren. Sie stellen Fragen, teils auf Spanisch, teils auf Deutsch. Sie erkundigen sich nach den Politikern auf den Karikaturen, von denen Pantin sagt, sie bezeichneten sich selbst als Sozialisten, seien aber Nationalisten. Andere Schüler fragen nach den erschossenen Jugendlichen. 42 von ihnen hat Pantin in bunte Porträts verpackt. 150 Tote seien es jedoch allein in diesem Jahr gewesen. Es kommt eine weitere Frage zu einer Zeichnung. Darauf sind Arme zu sehen, auf die Nummern, wie 421 oder 340, geschrieben sind. «Wir mussten Schlange stehen, wenn wir Mehl oder ­Zucker kaufen wollten. Manchmal hat man acht oder neun Stunden gewartet.»

Es ist still im Raum, wenn Pantin mit ihrem spanischen Akzent erzählt.

Die Zustände, die ihre Familie am eigenen Leib erfahren hat, sind für die Elftklässler kaum vorstellbar.

«Ich habe acht Monate gebraucht, bis die Ausstellung fertig war», erklärt Pantin. «Und es war sehr schwer, sich damit noch einmal auseinanderzusetzen. Das war jedoch wichtig, weil die Welt mehr über das Land und alles, was dort passiert, erfahren muss», sagt sie. «Es gab Zeiten, da hatten wir morgens und abends jeweils ein zehn Zentimeter langes Stück Brot. Leute sterben in Venezuela an harmlosen Krankheiten, weil es keine Medikamente gibt. So ist es schon sehr lange. Meine Tochter ist 19 Jahre alt und wurde in der Diktatur geboren.»

«Man hört in den Nachrichten von Problemen in anderen Ländern», sagt Guillen. «Aber wenn man jemanden von dort kennt, berührt das viel mehr.»

Die Geschichte wiederhole sich überall auf der Welt, sagt die Künstlerin. Sie hoffe, dass die Menschen aus dem Venezuela-Fall lernen können und verstehen, dass Extreme nie gut sind. Ihr Land bezeichnet sie als wunderschön und kulturell vielfältig. Das alles werde jedoch von den Problemen überschattet. Wie es mit Venezuela weitergeht, steht in den Sternen. Im letzten Bilderrahmen in der Reihe fehlt die Grafik. Stattdessen füllt nur ein Satz das weiße Blatt: «Leider ist die Geschichte noch nicht zu Ende…»

Sie erreichen die Autorin unter katja.fuchs@schwarzwaelder-bote.de