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¿Y quién es GAIA?

Gaia es algo hermoso.

• Si estás nostálgico, triste con depresión; ella puede abrazarte y unir todos tus fragmentos que estén rotos.

• Si estás cansado, agitado, agotado ó estresado, ella ordena todos los pedazos alterados.

• Te refresca si tienes calor, te hace sentir frío para que necesites regresar a ti y abrigarte para que recuerdes lo que ya tienes y no valoraste al distraerte en otros espacios llenos de ruido vacío.

• Gaia tiene un palpitar en la frecuencia adecuada para sanar cada pequeña herida que escondes ahí adentro en la memoria de tu corazón a dónde no quieres ir porque te da miedo sentir de nuevo el dolor.

• Ella acepta e Integra todas tus versiones; cuando fluyes, cuando explotas, si te abstraes o logras estabilidad.

• Te regala color, música y los mejores aromas.

• Te provee del alimento más importante, el más saludable, el que realmente necesitas, te da cobijo y sacia tu sed.

Es un espíritu que te cuida.

Gaia es tu madre, tu madre tierra.

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Cómo sembrar tus semillas, explicado por un árbol.

1. Debes saber que a donde dirijas tu esfuerzo y energía, ahí crecerán tus semillas.

2. Lo que tu semillas ven, lo que tocan, lo que huelen, lo que oyen, de quien lo oyen, producirá el alimento que las nutra.

3. Enfócate en lo que si tienes para darles y da gracias por ya tenerlo.

4. La calidad de cómo serán los frutos de tus futuras semillas, la escoges tú.

5. No importa como luzcan los jardines que otros te muestren, tú y sólo tú, eres responsable de cómo es tu propio jardín.

Ahora lee ésto, entendiendo que tus pensamientos son tu semillas y a la vez, son la energía, el sol, la tierra y el agua. El jardín, es el reflejo de la realidad que tú cultivas.

Y lee de nuevo desde el punto número «1».

Con cariño,

Un Árbol 🌳

✨ Canalizado con sinceridad y polvo de estrellas índigo por Ceci Pantin.

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Foto: Ceci Pantin

Alta sensibilidad o intolerancia

Alta sensibilidad o intolerancia

Esto fue un punto álgido en mi despertar. 

No pensé que podría traerlo a discusión de foro. Pero en estos últimos días, ya en etapa de cierre de 2021, me siento en paz con este aspecto.

Siempre supe que sentía mucho, que no era igual al resto de las personas que la sociedad llama «normales», después descubrí que era una persona altamente sensible, investigar sobre el tema respondió muchas de mis preguntas y así pasó el tiempo.
Luego llegó una etapa complicada de mi vida en la que sentía que ya no pertenecía a ningún lado, comunidad, grupo, planeta, no se… no me hallaba.

No era posible que todo el mundo me hiriera conscientemente. Y yo seguía culpando a cualquier factor o ente externo.

Nadie me entendía,  me escuchaba, ni me comprendía. Todos eran ajenos a mi. ¿En serio?

Estaba tan triste, tan desajustada, que ya no había tolerancia.  Ya no resistía nada, dolía en la piel física y se sentía hasta la piel del corazón ó niña interna -cada quien que le llame como mejor le suene.

De eso a llegar a la depresión crónica, no faltaba nada.

Y desde ese hueco profundo comienzas a sentir todo magnificado. Bendito hoyo, siempre serás bendito, por muy oscuro que seas.

Gracias a un comentario de una amiga que me di cuenta [y no es que me di cuenta en el mismísimo segundo, me tomó un largo tiempo darme cuenta estando en esta etapa] que ya no era una cuestión de alta sensibilidad sino de intolerancia. No había discernimiento ni objetividad y por supuesto tampoco comprensión. Pero claro es que estaba deprimida. ¡Estaba justificado, no?

Y es que si no me comprendía a mi misma, cómo podría comprender a otro ser vivo.

Lo dice la ley de correspondencia: «Cómo es adentro es afuera«.

Sólo con la disposición práctica de la auto observación comencé a usar otros filtros para percibir lo que veían los ojos de mi niña interna.

Es fuerte darte cuenta que todo el daño que percibes que llega desde afuera, es porque está dentro de ti.

Llegar a esta conclusión tomó mucho tiempo, mucho.

Ahora esa olla hirviendo de intolerancia hacia el otro ó a lo que veo afuera, se ha ido vaciando y está llenándose cada día con agua tibia y relajante de autocompasión para mí.

Mi percepción no está nublada con tanto vapor caliente.  Se me ha hace más fácil recordar que soy responsable de usar mis manos para desempañar los cristales de los lentes con los que veo, con los que percibo, si es que el agua empieza a hervir de nuevo.

Es duro pero sí, ya no era alta sensibilidad era intolerancia y como siempre todo comienza conmigo, era una inmensa intolerancia a mi misma.

Si pudiésemos ver todo lo que habita, se crea, se habla y se siente en nuestro interior (mente), tendríamos una idea de lo que nos hace ser lo que somos y entender la frase somos nuestro propio templo, nuestro hogar, nuestro centro, entonces tomaríamos mucha más conciencia de la importancia de trabajarse y sanarse a uno mismo. Impactamos nuestra salud física, mental y emocional, nosotros y sólo nosotros mismos.

No es responsable decir: «Es que yo soy altamente sensible» y que eso es un escudo que además justifica «un todo». Y es que todo tiene un propósito, de nuevo, gracias depresión crónica, por haber estado en mi vida.
Aplica con cualquier enfermedad, cualquiera. La enfermedad solo es «el mensaje» de lo que hay que sanar; el cuerpo es el mensajero.

Que importante es empoderarse como persona A. S. y entender cómo está nuestra energía. Si quieres saber más sobre tu energía, haz click aquí.🌠

Espero que esta reflexión ayude a otro ser humano a encontrar alguna pista, alguna respuesta.

Saludos llenos de polvo de estrellas índigo,

Ceci

•GRACIAS POR ESTE POST•